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domingo, 18 de diciembre de 2016

El Caballito Trotón - ABRACITOS

Había un caballito en el monte que corría y trotaba, su cola era elegante y su pelo marrón. 

Un día corrió mucho y una espina se clavó. En el suelo relinchando el caballo se quedó. Un niño que era jinete al caballo  encontró, y con paciencia y cariño esa espina le sacó.

El caballo agradecido con el niño se marchó. Ahora relincha contento el caballo trotón.


RESPONDE:

1.        ¿Dónde estaba el caballo?
2.        ¿Cómo era la cola del caballo?
3.        ¿De qué color era el pelo del caballo?
4.        ¿Qué se clavó?
5.        ¿Qué era el niño?
6.        ¿Cómo se llama el caballo?

El Gato Mishino - ABRACITOS

En la casa de Pedrito hay un gatito muy bonito y juguetón de color anaranjado. Entiende si lo llaman Mishino. Es listo y salta a mucha altura. Le gusta echarse en la silla de papá.

Cuando lo llaman a comer migas con leche, deja la silla y viene corriendo.

A Pedrito le gusta ver a su gato jugando con la cola levantada persiguiendo a su ratón.


Contesta:

1.        ¿Qué animal vivía en la casa de Pedrito?
2.        ¿De que color es el gato?
3.        ¿Cómo se llama el gato?
4.        ¿Dónde le gusta echarse al gato?
5.        ¿Qué le dan de comer al gato?
6.        ¿Cómo le gusta verlo jugar a su gato Pedrito?


Una Hora de tu Tiempo - ABRACITOS

Un día un niño le preguntó a su papá ¿Cuánto ganas por hora?.

El padre dirigió un gesto muy severo al niño y repuso:
No me molestes, que estoy cansado.
Pero… papá –insistía –dime, por favor, ¿Cuánto ganas por hora?
La reacción del padre fue menos severa. Sólo contestó:
Ocho soles por hora.
Papá ¿me podrías prestar cuatro soles?
El padre montó en cólera y le dijo:
Vete a dormir y no me molestes.

Había caído la noche.
El padre había meditado lo sucedido y se sentía culpable y, queriendo descargar su conciencia dolida, se asomó al cuarto de su hijo. En voz baja preguntó al pequeño:
¿Duermes hijo mío?
Dime papá… (Contestó entre sueños).
Aquí tienes el dinero que me pediste (respondió el padre)
El pequeño le dio las gracias y metiendo su manito bajo la almohada sacó unos soles.
Ahora ya completé el dinero… tengo ocho soles. ¿Me podrías vender una hora de tu tiempo?



El Pobre Zapatero - ABRACITOS

Dios entró en la tienda y le dijo: soy tan pobre que no tengo ni siquiera otras sandalias; y cómo ves están rotas e inservibles. ¿Podrías tú repáramelas por favor?, no tengo dinero aquí, pero te puedo dar lo que quieras si me las arreglas.


El zapatero con mucha desconfianza dijo: ¿Me puedes dar tu el millón de dólares que necesito para ser feliz?

Dios le dijo: Te puedo dar 100 millones de dólares. Pero a cambio me debes dar tus piernas.

El zapatero dijo: ¿Y de que me sirven los 100 millones si no tengo piernas?

Señor volvió a decir: Te puedo dar 500 millones de dólares, si me das tus brazos.

El zapatero respondió: ¿Y qué puedo yo hacer con 500 millones si no podría ni siquiera comer yo solo?

El Señor hablo de nuevo y dijo: Te puedo dar 1000 millones si me das tus ojos.

El zapatero solo dijo: ¿Y dime; que puedo hacer yo con tanto dinero si no podría ver el mundo, ni poder ver a mis hijos y a mi esposa para compartir con ellos?

Dios sonrió y le dijo: Ay hijo mío, como dices que eres pobre ¿si te he ofrecido ya 1600 millones de dólares y no los has cambiando por las partes sanas de tu cuerpo?.

Eres tan rico y no te das cuenta. Sólo pensemos hoy en todo lo que podemos agradecer a Dios, y démosle gracias pues es Él quien nos ha dado la salud. No pidamos tanto dinero, pues es mejor tener todo nuestro cuerpo sano a tener todo el dinero del mundo.


El Compañero Fiel - ABRACITOS

En medo del  bosque. En una casita humilde vivía  una pareja de campesinos.los acompañaba y joven y robusto pastor alemán, al cual adoraban como el hijo que aún no tenían. El perro,  al sentimiento que le profesaban sus amos, siempre estaba presto a defenderlos ante cualquier peligro.

Al cabo de unos años la pareja de pastores logró tener el hijo tan ansiado. Estaban tan contentos con el recién nacido que sin darse cuenta comenzaron a disminuir las atenciones hacia su fiel compañero, al punto que este se sintió relegado y comenzó a sentir celos del bebé, y dejó de ser un perro cariñoso y fiel.

Un día la pareja  dejó al bebé plácidamente durmiendo y fueron a preparar la comida. Al regresar al cuarto de su hijo, se llevaron una ingrata sorpresa al ver al perro en el pasillo con la boca ensangrentada, moviéndoles la cola.

El esposo pensó lo peor, sacó el arma que llevaba y en el acto le disparó al perro, e inmediatamente corrió al cuarto de su hijo y vio con espanto una serpiente degollada…. El joven campesino  comprendió lo sucedido y comenzó a llorar y a exclamar…


-¡He matado a mi perro fiel!,  -¡He matado a mi perro fiel!, …pero por suerte la bala perforó la pierna del perro, que luego curaron con mucho amor.

Muchas veces las cosas no son tan malas como parecen, sino todo lo contrario.



domingo, 31 de julio de 2016

Señora, Aquí le Traemos sus 50 Años - ABRACITOS

En la casa de la señora Irina todo transcurría con normalidad, pasaron unas felices fiestas patrias, comieron un rico ceviche, un seco de cabrito, un arroz con mariscos, un arroz con pato, tomaron unas cervecitas heladitas, y al final hubo un baile al son de una marinera norteña. ¡Qué vida, por Dios!.



Entonces llegó el 31 de julio, último día del mes de la patria, un día maravilloso, lleno de historia, magia, y muchos recuerdos gratos, un día para celebrar, un día muy especial para toda la familia BENAVIDES ASTUDILLO. Apareció el sol muy tempranito, radiante, sonriente, lleno de luz y mucho calor, los pajaritos cantaban sus mejores melodías, el campo se vestía de verde brillante, sus flores emanaban sus mejores perfumes y el cielo azul los cobijaba con una atmósfera de aire puro y de cordialidad, como tenía que ser para celebrar el cumpleaños de la señora Irina.

Continuará ...

jueves, 14 de julio de 2016

Proclamación de la Independencia del Perú - ABRACITOS

La Proclamación de la Independencia del Perú, se llevo a cabo por parte del general José de San Martín.

El sábado 28 de julio de 1821, siguiendo los protocolos virreinales, José de San Martín salió del palacio de Lima a las 10 a.m. junto a un numeroso séquito a caballo. Lo componían, en primer lugar, las autoridades de la Universidad de San Marcos vestidas con toga y birrete, luego, los altos miembros del clero y los priores de los conventos, después, los jefes militares del Ejército patriota y, finalmente, los títulos de Castilla y los caballeros de las órdenes de caballería, acompañados por los oidores de la Real Audiencia y los regidores perpetuos del Cabildo. Precedido de este cortejo, venía San Martín flanqueado por el conde de San Isidro, a la izquierda, y el marqués de Montemira, a la derecha, quien como portaestandarte llevaba la flamante bandera diseñada por el libertador.

Detrás de ellos iban el conde de la Vega del Ren, los altos jefes del Ejército y un escuadrón de húsares. Flanqueaban la marcha los Alabarderos de de la Guardia Real.

Al llegar al tabladillo armado en la Plaza Mayor de Lima, frente a un público de más de 16,000 personas, San Martín recibió la bandera del marqués de Montemira y proclamó:

"El Perú es desde este momento libre e independiente por la voluntad general de los pueblos y por la justicia de su causa que Dios defiende. ¡Viva la patria! ¡Viva la libertad! ¡Viva la independencia!"

La misma ceremonia se repitió en la plazuela de La Merced y, luego, frente al Convento de los Descalzos.


Al terminar las proclamas, San Martín y el cortejo regresaron al palacio de los Virreyes, donde recibieron a Lord Cochrane, quien acababa de arribar al Callao. En la tarde, siguieron las celebraciones con una corrida de toros en la Plaza de Acho y, en la noche, con una recepción en el palacio municipal.